MEDITACION GRAN PAZ

Proyecto de Paz y Bienestar Planetario.


REFLEXIONES SOBRE LA MEDITACIÓN DE LA GRAN PAZ

 

¿Por qué tenemos miedo?, ¿cuál es el sentido de nuestra vida?, ¿por qué creemos que seremos felices teniendo hijos, esposa, autos, casa?, ¿por qué pensamos que el sistema actual es el único?, estoy seguro que nadie quiere guerras, nadie quiere armas nucleares, ni tampoco que invadan nuestro país, nadie quiere ser bombardeado ni asesinado por soldados, tampoco creo que nadie quiera que la capa de ozono se destruya completamente, ni que el Amazonas se acabe, tampoco creo que alguno quiera que los osos panda se extingan, en definitiva, siendo sinceros, la mayoría deseamos lo mejor, tenemos buenas intenciones, queremos nuestro bien y también el bien de los demás, pero algo pasa que eso no se hace realidad, en este mundo no hace falta nuevas religiones, ni nuevas doctrinas políticas, hace falta algo esencial que todos alguna vez hemos sentido, vivido experimentado y eso es la paz, la paz con nosotros mismos, con nuestra familia, con nuestros amigos, con el planeta, con el universo. La paz es algo que todos tenemos, pero se nos va de las manos como arena, cualquier evento negativo la expulsa, en paz podemos amar, perdonar, ayudar y bendecir, por eso la meditación de la gran paz resulta una necesidad, ya que permite alcanzar esa paz, desarrollar, expandirla y vivirla, nos permite liberarnos de la agresión, el odio, los celos, la envidia, el miedo, nos permite trascender el ego, en definitiva la paz es la misma esencia o sustrato universal, un aspecto profundo de Dios.

 

En todas las tradiciones esotéricas, espirituales y místicas se nos dice que debemos identificarnos con la divinidad, se nos dice que somos Dios, que somos él, que somos Brahman, que somos Shiva, que somos Buda, que somos Shakti, que somos iluminados, que ya somos divinos, que somos seres sagrados, que estamos en comunión con el ser universal, que nuestra mente es parte de una gran mente, que nuestra conciencia es una partícula de una supraconciencia, pero si afirmamos esto, y vivimos esa experiencia, no sólo nadie lo creerá, sino que los eruditos, los expertos la negarán, nos dirán que es imposible que tú la vivas, "tú no puedes haber vivido eso", "requiere grandes esfuerzos", "necesitas recibir la iniciación" etc... hay miles de negativas frente a una experiencia que nos pertenece a todos, de alguna forma eso grafica cómo nos limitamos, nos encerramos en códigos, en creencias estrechas, ciegas, buscamos la iluminación pero nos han convencido que es algo casi imposible, que requiere vidas completas, que en definitiva no podrás vivirla, de alguna forma este condicionamiento egoico nos impide acceder a la iluminación, nuestra mente ha creado laberintos complejos, espejismos que nos impiden iluminarnos, ya que lamentablemente el estudio intelectual, saber de memoria cientos de textos sagrados, citar aforismos, citas autores incluyendo las páginas, simplemente no sólo no tiene utilidad para la iluminación, sino que son trampas del orgullo místico, el cual es el peor de todos en este sendero, por lo mismo la experiencia es el eje mismo de cualquier práctica espiritual.

 

Todos somos budas, eso es verdad, todos somos luz, todos somos iluminados, liberados en este momento, estamos libres de hacer, tenemos ante nosotros un vacío extenso, abierto, infinito, no somos las personas que creemos, no somos el personaje que nos dice la sociedad que somos, en realidad esa cáscara, máscara, incluso costra que se llama personalidad, es la suciedad que debemos limpiar, la iluminación es algo real, algo profundo, algo que late en el universo, todos podemos dar el salto cuántico y acceder a ella, no requerimos de nada, sólo de nosotros, de nuestra creencia profunda que es cierto, incluso un ateo puede iluminarse, en este sentido no es necesario creer en dogmas folclóricos, no debemos caer en las redes de lo exótico, puede ser muy bella una cultura, pero eso es maya al final de cuentas, es ilusión, es un juego de apariencias, un engaño para nuestra mente, debemos lograr abstraernos de las creencias convencionales, y abrir la mente, expandir la mente, creer en nuestro ser esencial, en nuestro vacío infinito.

 

El universo es un pensamiento, todo es mental, todo es proyección de la mente, el sustrato universal en donde las "partículas" subatómicas emergen y desaparecen es la mente-conciencia universal. Nosotros tenemos el poder y la fuerza de cambiar el mundo, de modificar creativamente nuestros entornos, nuestra vida, podemos beneficiarnos y podemos beneficiar a todos, debemos dejar de lado las costumbres nefastas de pensar mal, de pensar negativo y ponernos en campaña de ser creativos, vastos, abiertos, lúcidos, pensar positivos, tú y yo somos dioses, somos universos, luz infinita, gracia y amor, somos la gran paz, vivimos en ella, somos su sangre y su cuerpo, no hay miedo, ni hay pérdida, las ilusiones que nos aprisionan son fantasmas que nos quieren asustar, que se alimentan de nuestra energía, pero en realidad la pesadilla puede cambiar y podemos convertir nuestro entorno en un paraíso, en una tierra pura, aquí y ahora, sólo necesitamos creer en ello, la energía sigue el pensamiento, en aquello que pensemos nos convertimos, si pensamos que somos mediocres, idiotas, tontos, en eso nos convertimos, pero si pensamos en ser budas, dioses, seres iluminados en eso nos convertimos, las prácticas más avanzadas del budismo se fundamentan en este principio esencial, Hermes Trimegisto ya lo afirmaba hace muchos siglos: todo es mental; el universo es mental, nosotros somos seres mentales y supramentales, nuestra conciencia no es algo individual separada de lo demás, somos una red, una trama de conciencia, un hipercampo espiritual que crea, conserva y destruye simultáneamente en todo el universo, no somos ego, somos libertad, somos la gran paz.

 

La sociedad no necesita nuevas religiones,  ni nuevos sistemas políticos, simplemente necesita que todos seamos esa gran paz concientemente, imaginen si en el mundo todos meditaran, desde cualquier marco religioso, que todos aplicaran las técnicas de meditación diariamente, eso que causaría, simplemente nuestro mundo sería un paraíso, un planeta pacífico, una tierra pura, la meditación es la única fuerza que puede cambiar el mundo, es la única herramienta que poseemos si queremos que el mundo deje de sufrir.

 

Todo es mente, todo son ideas, vivimos en ideas de otros, fue así como partieron los sistemas políticos, con libros e ideas de un personaje, que tomaron fuerza al ser asimiladas por otros; la democracia, la tiranía, la monarquía, etc alguien las invento en su mente, antes de hacerse material.

 

Sabemos que los sistemas actuales son deficientes, crueles, inhumanos, pero eso lo podemos cambiar, simplemente con nuestra mente. Esta noción, puede ser sencilla, pero es real, la mente crea nuestro entorno, si queremos un mundo sin guerras debemos pensarlo, creerlo, no conformarnos con este mundo crítico.

 

El planeta requiere acción, requiere una limpieza y purificación, requiere cambios positivos con urgencia, pero para eso es necesario creerlo, si estamos anestesiados en cómodas vidas burgueses, sin importarnos nada salvo nosotros y nuestros seres queridos, estamos simplemente siendo cómplices de la destrucción de la humanidad y el planeta. 

 

Las grandes corporaciones e instituciones privadas y públicas al ser depredadoras en su mayoría, tienen comportamientos sicópatas, analizadas desde una óptica sicológica. Estas instituciones sin tener en cuenta que su actitud las destruirá a ellas mismas y a las sociedades, manifiestan una ceguera total, son como un virus, que consume una zona del cuerpo hasta matarlo, ese afán destructivo lo vemos en los gobiernos, en las instituciones comerciales, en nosotros mismos, eso habla claramente que somos inmaduros, aunque vivimos en edificios de alta tecnología y vistamos trajes de última moda, no dejamos de ser personas ciegas y profundamente egoistas, pero esto puede cambiar rápidamente simplemente si cambiamos la forma de pensar, si dejamos de creer en lo que creíamos hasta ahora y podamos liberarnos, abrirnos al cambio.

 

Todos somos uno, como humanidad, somos hermanos en el sentido más estricto y literal de la palabra, es más, somos un organismo esencial colectivo, nuestras mentes están unidas, están conectadas, nuestros cuerpos son similares, las diferencias que manifiestas son detalles, que algunas personas amplifican en un afán de crear rechazo generando así el racismo, la discriminación y tantas aberraciones similares, lo cual no es más que un autorechazo y  miedo al otro, cuando superemos el miedo al otro, daremos un gran paso, el miedo en realidad es algo que para algunos es incontrolable, pero es algo que puede desaparecer de una vez, como cuando iluminamos una habitación oscura al encender la lámpara, la oscuridad ante la luz no tiene poder.

 

Nuestro ego, nuestra sombra, nuestros defectos toman fuerza en la medida que les damos alimento, y somos sus esclavos, en la medida que somos personas aturdidas por los sentidos, en la medida que estamos en la ignorancia y creemos que lo que nos rodea es real.

 

La realidad trasciende la materia y esto lo han descubierto los científicos contemporáneos, ellos han descubierto que el mundo que nos rodea es simplemente una red de energía condensada, en el mundo atómico las leyes físicas dejan de existir, y nos enfrentamos a un abismo sin materia, nos encontramos ante una danza de energías frenéticas, sin partículas elementales, sin materia como durante siglos se pensó, en otras palabras vivimos suspendidos en fantasmas de energías, y estas "partículas" reaccionan a nuestros pensamientos; el sustrato o anverso del universo es una gran mente, un mente profunda  y primordial que somos todos nosotros, esa mente no tiene dualidad, es anoica, es gnosis, es el Tao, Brahman, Shiva, Buda, el Padre, la Diosa etc, el nombre es simplemente un símbolo precario para poder determinarlo, ya que en nuestras condiciones dualistas es imposible acceder a definir eso, es indefinible, trasciende la mente racional y se instala en la supermente, en el vacío original.

 

Los científicos han descubierto que el vacío que rodea las "partículas" es algo lleno de vida palpitante, también se ha descubierto que todo en el universo está vivo, esto quiere decir que lo inorgánico, como un piedra, simplemente no esta muerta, fluye en energía y vida, y no sólo eso, fluye en conciencia, se ha descubierto que algunas "partículas" subatómicas tienen comportamientos concientes o inteligentes, lo cual ha generado una sorpresa inaudita, sin embargo, en oriente esto es algo conocido hace siglos.

 

Esto nos lleva a la idea de que estamos unidos al todo, somos el todo, y que todo tiene conciencia, somos espíritus dentro de espíritus, formando un superespíritu, en una red que se mueve frenéticamente, que vibra como una sinfonía universal, sin dejar de sonar y que es inmensamente bella, la vida es algo que late en cada estrella, en cada átomo, en el vacío mismo, en nuestra conciencia, en todo lo que nos rodea, de alguna forma somos un mar inmenso, infinito, abierto, extenso de vida, de conciencia, flotamos y al mismo tiempo somos sobre lo que flotamos, somos el otro, somos la galaxia, somos el universo y los múltiples universos, somos infinitos, llenos de poder y energía, llenos de sabiduría y amor, somos la gran paz universal que sostiene a todo y cada una de las imágenes que llamamos realidad.

 

La física cuántica, el yoga y la meditación se unen en un todo armónico, lo cual nos da una esperanza nueva en el sentido de poder dejar de lado el materialismo, la visión concreta del universo, alejarnos de tantas creencias religiosas nefastas, separatistas y violentas, la historia está llena de atrocidades religiosas y políticas, lamentablemente esas tendencias continúan, pero podemos vivir una visión abierta, vibrante, una visión libre, fluir con el Tao, fluir con la conciencia universal, con su gracia y su luz, esa unión entre la ciencia y la mística es un hito histórico en cuanto dar una visión sincrética y dejar de lado la tendencia en la cual la ciencia intentaba alejarse de todo lo que sonara místico. Estamos en una encrucijada positiva ya que el escepticismo racional occidental caerá por su propio peso y podremos ver la luz que ocultaba.

 

Alvaro P. Robles.

 

                                                           

 

 

 

 

 

 

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